Encuentre a continuación la traducción al español del discurso pronunciado por Simon Stiell, Secretario Ejecutivo de la ONU Cambio Climático, en la inauguración del Diálogo de Alto Nivel sobre la Transición Energética de la COP31 y la AIE, celebrado el 30 de abril de 2026 en París, Francia.
Excelencias, amigas, amigos.
La guerra en Oriente Medio está causando terribles pérdidas humanas en toda la región.
Los civiles sufren. Hay vidas destrozadas. Economías estancadas.
A medida que el caos de los precios de los combustibles fósiles aprieta los presupuestos de los hogares, las empresas y los gobiernos, los brutales impactos sociales y económicos del conflicto se han extendido como una pandemia a todas las naciones.
La crisis del coste de los combustibles fósiles tiene ahora la economía mundial completamente sometida, y la estanflación avanza inexorablemente.
De esta tragedia se deriva una inmensa ironía.
Quienes han luchado para mantener al mundo enganchado a los combustibles fósiles están, sin quererlo, impulsando el auge mundial de las energías renovables.
El año pasado, la inversión en energía limpia se preveía que iba a duplicar la de los combustibles fósiles.
La generación de energía solar aumentó en 600 teravatios-hora en 2024, un incremento colosal, aunque la transición sigue siendo desigual.
Y esta última crisis de los costes de los combustibles fósiles ha hecho que la lógica económica de las energías renovables sea imposible de ignorar.
Las energías renovables ofrecen una energía más segura, más barata y limpia que no puede verse limitada por estrechos marítimos o conflictos globales.
Países como España y Pakistán, ricos en energías renovables, se han visto protegidos de algunos de los peores efectos de esta crisis de los precios de los combustibles fósiles.
Por eso tantos gobiernos están impulsando a toda máquina los planes de energías renovables: para restablecer la seguridad nacional, la estabilidad económica, la competitividad, la autonomía política y la soberanía básica.
Aquí, en Francia, la financiación para la electrificación se está duplicando.
Y China, India, Indonesia, Corea del Sur, Alemania, el Reino Unido y otros países han dejado claro que impulsar la transición hacia las energías renovables es una piedra angular de la seguridad energética.
Este es un impulso real.
Debemos aprovecharlo para acelerar un cambio verdaderamente global.
De modo que, cuando los países se reúnan en la COP33 para responder al segundo balance mundial de la acción climática, estén más cerca de cumplir los compromisos adquiridos en el primero.
Esto significa que los gobiernos deben procurar no quedar atados a los combustibles fósiles a largo plazo mientras hacen frente a la crisis actual.
Romper el vínculo entre los precios de la electricidad y los combustibles fósiles, de modo que las energías renovables de bajo coste reduzcan las facturas.
Y redoblar la cooperación internacional para convertir los compromisos globales en resultados en la economía real, más rápidamente.
Muchos países en desarrollo quieren adoptar la energía limpia y la resiliencia climática. Pero importantes obstáculos, como la falta de financiación y las crisis de deuda, les están frenando.
Debemos hacer que la financiación fluya, rápidamente.
Esto incluye cumplir íntegramente y a tiempo el Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado para la financiación climática, y hacer realidad la hoja de ruta hacia los 1.3 billones de dólares.
Y debemos liberar todo el potencial de la Agenda de Acción, de manera equitativa, tanto en el Norte como en el Sur global.
Esta parte esencial del Acuerdo de París reúne a gobiernos, empresas, inversores y la sociedad civil para convertir los compromisos en proyectos en toda la economía real.
De manera inmediata, debemos centrarnos en las áreas de mayor urgencia e impacto:
En las redes y el almacenamiento: es esencial una mayor inversión para llevarnos al siguiente nivel de la transición hacia la energía limpia.
Y reducir drásticamente el metano —un gas de efecto invernadero ultra potente— para obtener rápidamente beneficios climáticos y ahorrar dinero.
También debemos centrarnos con determinación en la seguridad alimentaria: proteger el rendimiento de los cultivos de las crisis climáticas, ya que la guerra provoca escasez de fertilizantes, amenazando a 45 millones de personas de padecer hambre aguda este año.
Las coaliciones de voluntarios ya están avanzando. Precisamente esta semana, los gobiernos y la sociedad civil se reúnen en Santa Marta para tratar el tema de los combustibles fósiles.
En sectores clave de toda la Agenda de Acción, la COP31 en Türkiye proporcionará un escenario global para acelerar el ritmo.
Debemos aprovechar este momento. No hay tiempo que perder.
Gracias