Las bases están sentadas y la dirección es correcta. Ahora, necesitamos actuar con urgencia: Simon Stiell con referencia al Informe de Progreso de los Planes Nacionales de Adaptación
20 Octubre 2025
Declaración de ONU Cambio Climático
Mangrove Cambodia Kampong
Credit: Image by Sean Phillips from Pixabay

A continuación se incluyen las declaraciones realizadas por Simon Stiell, Seretario Ejecutivo de ONU Cambio Climático, con motivo de la presentación del Informe de Progreso de los Planes Nacionales de Adaptación, publicado el 21 de octubre de 2025.
 

Buenos días a todos desde Brasilia. Gracias por acompañarnos. Quiero comenzar recordando  por qué la adaptación y el fortalecimiento de la resiliencia son tan importantes. 

Cada año, los efectos del cambio climático son más intensos y desiguales. En agosto volví a Carriacou, mi isla natal, que fue devastada por el huracán Beryl el año pasado.   

Aunque el espíritu de la gente es increíblemente fuerte, muchos continúan luchando por reconstruir sus vidas.  La determinación de recuperarse es palpable. Ha sido sobrecogedor. 

Las vidas y los medios de subsistencia están siendo destruidos en todas las regiones del mundo, particularmente en los países más vulnerables.  La adaptación no es opcional, es absolutamente esencial. 

Significa proteger a las comunidades del recrudecimiento de las inundaciones, sequías, incendios forestales y tormentas. También significa proteger las economías.  

Las cadenas de suministro mundiales, sistemas alimentarios, servicios de salud básicos y la seguridad energética dependen de la resiliencia climática. 

Pero la adaptación es mucho más que proteger vidas y economías. 

Se trata de empoderar: permitir que las comunidades y los países prosperen a pesar del cambio climático.   

Los Planes Nacionales de Adaptación (NAPs) son fundamentales para liberar el enorme poder transformador de la inversión en resiliencia climática.  

Son la base para lograr economías más fuertes, sociedades más resilientes y un progreso más rápido en todos los ODS.  

Entonces, ¿cuáles son las conclusiones clave de este informe? Soy optimista, así que empezaré con las buenas noticias. Este nuevo informe sobre los NAPs muestra que se están logrando avances reales.  

Muestra que la dirección a seguir es clara. Los marcos analíticos están cada vez más consolidados. En muchos aspectos, esta es la parte más difícil. 

En todo el mundo, los gobiernos están sentando las bases para unas economías y sociedades más resilientes al cambio climático. 

Casi todos los países en desarrollo están trabajando en sus planes de adaptación. Sesenta y siete han presentado planes a la CMNUCC, incluidos 23 de los Países Menos Adelantados y 14 Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. Esto supone un gran compromiso colectivo, a pesar de la capacidad y los recursos muy limitados. 

La adaptación se está integrando cada vez más en los planes de desarrollo nacional.  

Los países están estableciendo mecanismos de coordinación, estrategias de financiamiento y sistemas de monitoreo. 

Están intensificando sus esfuerzos en cada sector clave, como la agricultura y la salud, con planes especializados. 

Y lo que es más importante, los planes de adaptación muestran un enfoque que abarca a toda la sociedad, involucrando a más mujeres, jóvenes, Pueblos Indígenas, comunidades locales y al sector privado en la planificación y la implementación. 

Sin embargo, este informe también presenta varios aspectos preocupantes. Señala algunas barreras persistentes que están frenando el progreso a la velocidad y la escala que necesitamos. 

No es difícil adivinar cuál es la principal limitación. Muchos países siguen sin tener acceso a la financiación necesaria. Con demasiada frecuencia se enfrentan a procesos de aprobación complejos, a un apoyo fragmentado y a una dependencia excesiva de los conocimientos especializados externos. 

De este informe se desprende claramente que los sistemas están cada vez más preparados, pero la financiación debe fluir ahora. 

Por lo tanto, este informe podría subtitularse fácilmente: “¡No más excusas, inversionistas!”.  

Porque los inversionistas y las instituciones financieras ya no pueden decir que no saben dónde ni cómo invertir en la adaptación. Estos planes aclaran, país por país y sector por sector, cuáles son las prioridades, cuáles son las necesidades y qué oportunidades existen. 

La tarea consiste en hacer coincidir esas prioridades, necesidades y oportunidades con una financiación mayor en cantidad, pero también mejor en calidad. Eso significa un apoyo a largo plazo, predecible y equitativo que empodere a los países para que tomen la iniciativa. 

En términos más generales, ¿dónde nos deja este informe? ¿Cuál es la conclusión? 

Permítanme resumirlo. Antes de este informe, nos enfrentábamos a dos retos en materia de adaptación al cambio climático: la dirección y la velocidad. Ahora solo hay uno: la dirección es la correcta, pero necesitamos urgentemente ir más rápido.  

Por lo tanto, debemos acelerar el ritmo. Lo que nos lleva a la COP30, donde las naciones deben dar una respuesta.   

La adaptación será una cuestión central. Se espera que las partes acuerden indicadores de adaptación y trabajen para cerrar la brecha de financiación de la adaptación. 

La hoja de ruta para movilizar 1,3 billones de dólares en financiación climática será claramente clave en la COP30.   

Seamos muy claros: la financiación climática no es caridad. Es esencial para proteger a todas las poblaciones y economías, así como las cadenas de suministro mundiales de las que dependen todas las naciones para lograr un crecimiento económico con baja inflación, así como garantizar la seguridad alimentaria y energética. 

Tanto en materia de adaptación como en un sentido más amplio, la COP30 será una prueba clave para la solidaridad mundial y debe lograr tres cosas: 

Debe demostrar que las naciones están plenamente comprometidas con la cooperación climática porque funciona, con resultados más sólidos en todas las cuestiones clave. 

Debe impulsar una implementación más rápida y más amplia, sin dejar a nadie atrás. 

Y debe conectar la acción climática con la realidad de la vida de las personas en todas partes, para difundir los enormes beneficios que conlleva. 

Superar esa prueba es cómo se convierten estos planes en protección, prosperidad y progreso. 

Gracias.